Mariano Sanz Navarro nace en Murcia en 1943, estudia en los PP. Capuchinos y en los HH Maristas, luego acaba el bachiller en el Instituto “Alfonso X El Sabio”. Encaminado hacia los estudios técnicos, pasa por las Universidades Laborales de Tarragona y Sevilla, donde comienza los estudios de Peritaje Industrial que luego sigue en Cartagena. Acaba siendo Ingeniero Técnico Industrial por la Universidad Politécnica de Barcelona. Allí vive, de su oficio, hasta el año 1979 en que regresa a su ciudad natal después de haber cursado Estudios de Psicología Industrial en la U. Central.
Desempeña su actividad a partir de entonces como especialista en inspección de soldadura en Centrales Nucleares y en estructuras metálicas para la construcción.
Licenciado en historia por la Universidad de Murcia, compagina sus tareas profesionales con la escritura, el estudio del Quijote, que lo convierte en un modesto coleccionista de ediciones en castellano y otras lenguas, y publica artículos en periódicos de la ciudad y revistas universitarias.
En la actualidad, desde su “Asilo” de Santomera, reparte su tiempo entre el cuidado de sus animales de pelo y pluma, la enseñanza del Yoga y el anárquico cultivo de la escritura.
Ha publicado relatos cortos de corte costumbrista (Desde el Asilo, IJK Editores, Murcia, 2000) y un libro de cuentos (Cuentos truculentos, Diego Marín Ed., Murcia, 2001). Después de algunas experiencias en los campamentos de Tinduf y en el Sahara Occidental marroquí, ha escrito un libro de viajes con las inevitables connotaciones histórico-políticas que el tema comporta (Viaje por el Sahara Occidental, El Badía, Diego Marín Ed., Murcia, 2006). Hay una edición en Árabe, publicada por la fundación Chej Mrabbi Rebbu, traducida del castellano por Maloulaine Mrabbi Rebbu, publicada en Rabat, 2009.
Desde hace tres años trabaja en un proyecto sobre “Santos y tribus de Marruecos, Mauritania y Senegal” que lo ha llevado a realizar varios viajes por esos países a la búsqueda, localización y documentación de numerosos santos musulmanes que aún hoy son visitados por muchos peregrinos que les imploran la preciada baraca que puede otorgarles su proximidad al Profeta.